- Trato de enunciar un concepto que se subsuma en sí mismo y cuyo
resultado no sea un sub concepto sino un concepto absolutamente diferente que
haga imposible su definición, momento en el que dejo de elucubrar y paso
directamente al estupor.
- La concepción de una idea viene precedida por una elaboración,
que siendo con frecuencia inconsciente, hace que al ser definida nada tenga que
ver consigo misma.
- Si el concepto que trato de articular no puede ni siquiera ser
pensado, y menos aún ser puesto por escrito o enunciado, haríamos bien en
dedicarnos a otras actividades emparentadas con los crucigramas, los
jeroglíficos y los juegos de azar.
- Parir un concepto complejo puede devenir una tarea vana, en la cual
no solo faltan (o sobran) el ginecólogo y la comadrona, sino la propia
embarazada.
- Los conceptos pueden ser rigurosos o imprecisos, pero en la
mayoría de los casos suelen ser anfibios y compartir ambas naturalezas. En cuyo
caso, podrían llamarse ranas.
- Los conceptos vagos o imprecisos no pueden en puridad ser
llamados conceptos sino aproximaciones a los mismos, que en la mayoría de los
casos bien podrían ser recogidos bajo el epígrafe de “rumores”.
- El concepto de un hecho o de una cosa tiene su mejor definición
en el hecho o la cosa misma. El concepto de “silla” haya su mejor
representación en la silla misma, en la que, ni que decir tiene, sobran las
palabras.
-El concepto de aleatoriedad no es bajo ningún concepto aleatorio,
y no debe fluctuar más allá de lo imprescindible sino quiere ser definido como
caótico.
- El concepto de concepto podría ser una redundancia o una
tautología, pero a pongo que se insista, ninguna de ambas cosas.
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