sábado, 13 de mayo de 2017

BOLTARIZACIONES/MIX6



Todo podría suceder de la siguiente manera. O de otra, puestos a hacer un análisis somero pero versátil de la que se nos viene encima..

Enciendes la luz, te levantas y  caminas con una voluptuosidad que más que sugerir el amanecer, recuerda a los años en los que fuiste la incontestable reina de las pasarelas.

Me miras de tal manera que provocas en el sistema límbico de mi cerebro reacciones contradictorias, pues si en principio estimulas mis impulsos libidinosos, poco después moderas mis expectativas y desecas mis fluidos.

Sus manos al escribir me sugieren dos mariposas revoloteando sobre una hoja de papel. Por qué dos, me pregunto, si solo una escribe. Eso quizás nunca llegue a saberlo. Pudiera ser una consecuencia de tu nombre y apellidos, Ramón González Tablas, si no recuerdo mal, o quizás se trata de un piano. Nunca anduve muy bien de la vista.

El tren siempre suscitó en mí reacciones muy primarias, prácticamente elementales. Es verlo venir colina abajo, pongo por caso, y echarme a llorar desconsoladamente o no poder controlar una risa histérica. Siendo sincero, creo que en el fondo solo se trata de la locomotora. Lo demás, vagones incluidos, es contingente.

Virgen Santa era una expresión habitual de mi padre cuando muy de mañana levantaba la persiana y la luz entraba a raudales en su dormitorio los días despejados. Los días nublados, sin embargo, no quería ni verlos y regresaba a la cama de inmediato farfullando palabras sin sentido, entre las que destacaba “bombilla”. Eso al menos me contó mi madre, que en paz descanse.

Se incorpora en el lecho y dispone los almohadones de tal manera que a continuación leer sería lo más plausible, pero se trataba de un hombre que no apreciaba en absoluto las historias ni la poesía; del ensayo ni hablo. Le bastaba solo con el teatro previo sabiendo que al menos su disposición agradaba a su esposa, presidenta de la RAE, a la que pronto miraba buscando un gesto de aprobación.

Mañana por fin comeremos juntos. Será maravilloso saberse recorrido por los alimentos que hace solo unos instantes formaban parte de un mismo conjunto en el recipiente adecuado, digamos una olla, un cazo o una sartén. Será la forma más plausible para incrementar nuestra mutua empatía y quien sabe si un amor a primera vista.

La perientoriedad de su deseo adelantó las consecuencias a las causas. El empleo adecuado de la herramienta, pongo por caso.

BOLTARIZACIONES/MIX 5

La hostilidad de los bedeles clausuró los institutos.

La afabilidad de los ujieres alivió a los ministerios.

La belleza de sus muñones avergonzó a los ágrafos.

La vulgaridad de sus maneras desconcierta a los lemures.

La noche de eleva sobre la metrópoli de gravedad cero.

El armatoste se hizo fuerte con un didactismo diletante llegado el caso.

Lo primero que tengo que decir es mu, eso que conste, dijo la vaca.

El estilo de los escitas excita a los hoplitas.

La porosidad negativa del neopreno al agua puso freno.

La reverberación de los cristales, dijo el vano, eso añoro.

La idiosincrasia de los eucaliptos seduce a los koalas.

La ubicuidad del éter anestesia al universo.

El enojo de los litigantes ulcera a los jurados.

La plasticidad de su obra asombró a los albañiles.

El éxtasis de Hermenegildo paralizó a las legiones.

El vuelo de la gallina desconcertó a las palomas.

El abrótano nace, crece y se reproduce en el pelo.

La procacidad de su discurso aflojó las cremalleras.

La autoridad del general subyugó a los mariquitas.

La verborrea del incontinente atascó las toilettes.

Eso sí, pero quizás lo otro tampoco, llegó a dudar.

El paralelismo de las rectas pero no las curvas, puntualizó.

La meticulosidad del cacharrero paraliza al elefante.


lunes, 8 de mayo de 2017

BOLTARIZACIONES/MIX 4



Camino con una decisión que desmiente mi cojera.

Lamento haber sido brusco pero la situación lo requería en absoluto.

Me siento y me levanto sin cesar: nada que ver con la gimnasia.

La ortopedia le facilita un discurso lleno de tropos y potros de tortura.

Intento parecer todo lo satisfecho que muchas gracias.

Desconoce la intensidad de mi amor sin retrocarga.

Volveré allí donde se me necesite siempre que así fuera, claro está.

Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a los sapos, que es peor, matizó Rulfo.

Me levanto lleno de energía y grito a los cuatro vientos mi idiosincrasia.

Nada a contracorriente donde el río siempre es nuevo, puntualizó Heráclito.

Beso con unción sus pies nunca en el suelo.

Bendigo el día en que las cucarachas por fin y todo el mundo comprendió.

Harto de este mundo se inventó otro en la copa de un árbol y se echó a volar.

Es inútil tu empeño en llegar donde solo allí existe.

Necesito con urgencia un denotador de falsedades, dijo entre dientes.

Busco lo imperecedero y una lechuga no es el caso.

Su prédica solo tuvo acogida entre los sordos que le aplaudieron enfervorecidos.

Supo por fin ser lo que siempre fue in pectore: un urogallo del sotobosque.

Hablo y cavilo o viceversa. Mis dos únicas actividades además de la samba.

No desesperes, pronto llegará quien te hará ver la inutilidad de los jardines.

Llegará un día en el que los apocalipsis serán triviales, dijo al saltar.

Necesito que pronto suceda lo que ya.

Pienso mucho en el difunto aunque no se llame Lázaro ni resucite.

Su humildad se hacía patente cuando su cólera asolaba sus alrededores.

Esperaba con una paciencia fuera de toda mesura la irrigación protoplasmática de sus vasos capilares.

Medito en los misterios insondables de la Trinidad pero no voy a misa.

Hablaban con la tranquilidad con la que Atila puso sitio a Viena, pongo por caso.

Cantaba una canción primorosa plena de oropéndolas y chotacabras.

domingo, 7 de mayo de 2017

INDUMENTARIA



Me quito los calcetines y me los pongo con una frecuencia que empieza a asustarme, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en verano y no hay ninguna necesidad de usarlos. Claro que esta afirmación es un tanto arriesgada, pues después de todo no existe ninguna ley que prohíba llevarlos en esta época del año. Como tampoco la hay que impida ponerse un abrigo y salir a la calle con todas las de la ley. La opinión de los otros viandantes después de todo podría tenerme sin cuidado, y en caso de guasa, podría mostrar como última  ratio los calcetines afirmando que tengo todo el derecho del mundo a hacer lo que me venga en gana siempre que no contravenga las ordenanzas municipales. Por otro lado y para dar en cierta medida razón a mis críticos, que los habrá, puedo pedirme un helado en cualquier establecimiento del género lo que sin duda les hará sentirse más tranquilos al ver que están en lo cierto. Con calcetines o sin ellos, si es que alguna vez se detiene esta manía de ponérmelos y quitármelos sin tiempo material para pasar a los otros elementos del vestuario, lo cierto es que si me encuentro en la calle, con o sin abrigo, podré disfrutar del ambiente tan agradable del estío en estas latitudes, supongamos que estoy en el norte de Europa donde el buen el tiempo es un regalo que uno no debe minusvalorar.
    Es verdad sin embargo que la situación podría cambiar en cualquier momento pues las sandalias son un tipo de calzado al que cada vez me estoy aficionando más. Y ya se sabe con ellas ponerse calcetines sería un error o dicho con más propiedad una horterada de dimensiones casi cósmicas. Son un calzado sencillo que ya era utilizado por los hombres primitivos con la piel del reno y el búfalo e incluso por los apóstoles si uno debe atenerse a la filmografía americana de los años pongamos cincuentas y sesentas del siglo pasado. Los setentas también pero en menor escala, pues los homínidos por aquel entonces empezamos a aficionarnos a la parafernalia de los superhombres y las sagas de los espacios siderales con todo lo que ello conlleva de cambio radical de indumentaria. En cualquier caso esto de los calcetines siendo preocupante en sí mismo no es tan grave como podría serlo la muda indiscriminada de camisetas o calzoncillos o ambos con todo el ajetreo que supondría, pudiéndose además darse el caso de que también quisiera ponerme o quitarme los susodichos calcetines. De hilo, seda o lana es otro cantar que no es aquí el lugar ni el momento de tener en cuenta. Y lo mismo vale para los abrigos y las prendas interiores mencionadas. No uso bragas ni sostenes y esa es la razón por la que no los menciono por nada del mundo quisiera ser tachado de machista a estas alturas del siglo veintiuno.

sábado, 6 de mayo de 2017

MONOTEÍSMOS



Supongamos que llamo digo veintitrés y cuelgo. No espero una respuesta y si la espero trato de engañarme a mí mismo pues en realidad busco estimular a mi corresponsal. No he pensado suficientemente sobre ello pero una llamada inmediata a mi número soluciona de inmediato el asunto. Veinticuatro es mi opinión me dice desde el otro lado una voz femenina cálida pero con cierto retrogusto metálico como ciertos vinos añejos de Saturno, es un decir. La situación se complica una vez que terminados todas los números naturales permanecemos en silencio incapaces de adentrarnos en los irracionales, primos, racionales, reales y complejos.. Nuestra buena voluntada se hace sin embargo patente cuando pasado apenas medio minutos de un silencio un tanto tenso  me confiesa un amor sin condiciones para de inmediato leerme algunos poemas de Emily Dickinson en lengua original a los que yo solo puedo responderé con lo del pueblo ese de la Mancha de nombre desconocido para seguir de inmediato con aforismos y en general literatura menor de la que me proveo todo lo rápido que me es posible en las estanterías. No está de acuerdo e inicia de nuevo la enumeración de otra serie de números salteados aquí y allá por intervalos musicales de jazz y música contemporánea que me hacen increparla y advertirle que no están mis oídos para tales agresiones y le puntualizo los últimos hallazgos científicos de los más conocidos otorrinolaringólogos europeos y americanos. Contraataca argumentando que padece de acúfenos  y que esa es la única música que la tranquiliza e impide que no se tire por la ventana con más frecuencia, después de todo vive en un bajo y no es tan grave. Le digo que por los cojones con perdón y que en todo caso acuda a la vera de las fuentes como ya recomendaba Aristóteles a los sufrientes de tinitus en la antigua Hélade. En esos momentos pienso que todo es una coartada para alargar la conversación y la amenazo con colgar, momento en el que trata de inocularme una culpabilidad resultado del veintitrés que dio origen a nuestro encuentro. De nada me vale mi defensa pues a su veinticuatro no tuve nada que objetar y parecí satisfecho con las cifras y guarismos que compusieron el cuerpo central de nuestra conversación a posteriori. Para cambiar de tema y que se relaje le pregunto por su madre y me dice no cuelgues por favor para incorporarse tres minutos después un tanto agitada, perdona es que me he vuelto a tirar por la ventana y volver a casa me lleva tres minutos como poco. Le digo si tendría la amabilidad de volver a hacerlo por mí, que la quiero cronometrar. Está de acuerdo pero esta vez tarda más de cinco minutos en regresar y cuando vuelve a hablar le comunico que me ha puesto de mala hostia que parece haberlo hecho a propósito para humillarme  nada de eso, mi amor, dice, no sabes la costalada que me he dado, y por cierto aunque no te lo haya dicho antes estoy con collarín desde el otro día cuando caí sobre las cervicales. Eso ya es demasiado y le sugiero que si lo que verdaderamente quiere es quitarse de en medio lo que tiene que hacer es tomar medidas drásticas y le sugiero lo abrirse las venas en la bañera con agua templada escuchando las Gymnopedias de Eric Satie. Me responde que ella es más expeditiva y que ese método como algunos otros como el de las pastillas le parecen mariconadas, así como suena, y que prefiere con mucho el ahorcamiento, su casa tiene unas vigas preciosas y su cuerpo colgando con lo estilizada que es sería un cuadro digno del Samur, el juez de guardia e incluso del médico forense, que se lo perdería hasta verla en la morgue. En cualquier caso ese no es el momento por la tarde tiene que ir a la peluquería y después ha quedado con una gótica para asistir a una película de arte y ensayo en la Filmoteca. No sabe de qué se trata pues ese es un tema de su amiga que suele decantarse como es natural por las películas de terror y los reportajes de la quema de brujas en la Edad Media. A esas alturas de la conversación empiezo a sentirme fatigado y se lo hago saber, han sido demasiados temas y demasiado variados para que mi neocórtex los pueda asimilar sin alteraciones algo que ella comprende recomendándome que meta la cabeza en un cubo de agua fría durante un minuto y además de ver una luz muy blanca cuando vuelva abrir los ojos veré como me siento de nuevo cargado de energía como una batería después de conectarse a una dinamo o simplemente unas pilas AAA a estrenar. Bueno o algo así termina que yo en eso de la electricidad no estoy demasiado puesta a pesar de Faraday y Maxwell. Al llegar aquí algo en mi interior suponiendo que tengamos algo más que corazón pulmones e intestinos se subleva y siento un impulso bifronte que si por un lado me empuja a confesarle un amor sin condiciones por otro me estimula a pedirle la dirección para esa misma tarde ir a su casa y sacarle los menudillos. Creí que estaba loco, pero esta mujer me ha dejado en ridículo y eso es algo que no puedo consentir, de la misma manera que no acepto la numeración aleatoria de las partículas elementales del átomo sin previo aviso. Me disculpo un instante y verifico que en la cocina tengo os cuchillos adecuados para tal faena así como todos los grandes libros sagrados de las religiones monoteístas que me facilitarían la labor sin complejo de culpa. Pero me voy a volver animista le digo levantando la voz. Y cuelgo.

BOLTARIZACIONES/MIX 3



Lamento que en lo posible mente no.

La educación de las farolas me deslumbra.

La perfidia del ofidio libio.

La vulgaridad de la fabada me estiliza.

Siga todo recto el ano que viene.

La ubicación del cuerpo calloso desautoriza a los axones.

El ardor del legionario martirizaba a las cabras.

La voluptuosidad de la madera estimula a los armarios.

El síncope de los sindicatos desmintió a los obreros.

Palmeras no oasis consignamos.

La exposición consistía en cuadrados y redondos.

Consideremos la situación tal que así.

La unidad se disparó originando viceversas de sí misma.

El amargo sabor de la remota.

Ya después la situación por fin.

B no viene quien sabe otro.

La vulgarización de sus tesis arrasó los parvularios.

La conversación transcurría plácidamente historias.

La bifurcación esa línea nada línea nada recta.

Mi amor colmado de aditivos eso sí.

Volverán las oscuras golondrinas quien sabe CO2.

La beatitud de los monjes obnubila a los espejos.



La decantación de pareceres galvaniza a los matraces.


Conocerás por fin la perfidia de los alambiques.

El jeroglífico fue resuelto pero no el laberinto.

Transcurre la noche y la epidermis conspira en las serpentinas.

Reflexionan las avutardas el teorema de Bernoulli pero no vuelan.

La campana de Gauss desconcierta a los austriacos.

La invención de la faja constriñó a las ballenas.

La orfandad de los paralelepípedos deprime a los geómetras.

Los rayos ultravioletas violan a las sábanas de amanecida.

Cuando la ubicuidad sea un hecho me encontrarás pero no en Tegucigalpa.

Tú que sabes de lo ignoto dime por qué me ignoras.

Los campos Elíseos desconocen a Beethoven pero recuerdan a Elisa.

La concentración era tal que un alfiler no ni siquiera un pajar.

El batiscafo recorre incansable las profundidades marinas y las colonoscopias.

Dime por fin oh sabiduría el volumen de un balón de fúmbo.

La luz entraba rauda a raudales de c al cuadrado.

Conversa con los pisapapeles y recuerda la arena del mar.

Ni esto ni lo otro y lo demás allá ellos.

Me cisco en la fotosíntesis tal cual me gustan las hojas encarnadas.

El delirio de los esquizofrénicos complace a los obispos.

Pero creo en la transustanciación de las alcachofas eso sin duda.

Me paso el imperativo categórico por los parasíes sartrianos.

No seas solo la vulva que pretendes monta en autobús.

La implosión de los herbolarios desquició al ginko-biloba.

Confiesa al fin lo que nunca fuiste o sea.

Todo fin implica una estación. Termini, eso sí.


lunes, 1 de mayo de 2017

EMPERADORES



El veredicto desdice los supuestos o los confirma en una polémica que encuentra su mejor reflejo en la nube, ese lugar ignoto colmado de electromagnetismos en donde se esconden las mentiras. Y las certezas y las declaraciones de amor de quienes luego es posible que se pasen a cuchillo, pues las emociones auténticas duran lo que dura un suspiro. Pregúnteselo si no es de la opinión a los leones del Atlas dispuestos en el celo a devorar a los cachorros de quien dicen amar. Bendiciones de los emperadores cálices que otros trastocan por muchas etiopías y muchos negus que se yergan sobre la tierra feraz o el desierto e invadan las costas travestidos en piratas. Amores que jamás traicionará el impío por más que las blasfemias sellen la flor en su boca. Te amaré por encima de todas las cosas confesó la princesa traicionando así la raigambre de su estirpe y la mera enumeración de los delitos cometidos. Faraones que levantan pirámides y elevan a los dioses sus momias como exequias y homenaje a un pueblo que espera su redención inútilmente. Adalides hojas al viento que sopla al caer la tarde y prometen bajeles de plata por la madrugada cuando la mentira de la luz se haga presente y la gran explosión espere en vano el Apocalipsis que no llega. Porque los avatares se suceden sin importar donde ocurran. Necesidad de los mortales de pervivir y levantar templos donde los sacerdotes violen a las vestales y degüellen a los inocentes. Sangre derramada en vano con el alborozo de las generaciones que se suceden como copos de nieve granos de trigo campos de amapolas. Dioses antiguos incapaces de desdecirse y renunciar. Incapacidad de los camaleones para ser quienes realmente son abandonando definitivamente los espejos y aceptar que carmesí o cobalto pero no todos los colores del arco iris o las auroras boreales.
Sal y escribe finalmente lo que vieron tus ojos más allá de las constelaciones aunque quizás tengas que humillarte y describir con letra pequeña y apenas legible los pormenores de un hecho que para nada figurará en los anales que estudiarán los alumnos del bachillerato en sus resúmenes de fin de curso. Napoleones que a la postre encontrarán su waterloo y un exilio que como se dijo o estuvo a punto de decirse erigirá menhires evocando astronomías lejos aún de Copérnico, Galileo o Kepler. Pero transida de un amor por decirlo de alguna manera que establecerá la simiente que en su día dará lugar a los tribunales de justicia y a la biblioteca de Alejandría, quizás pero no Constantinopla.