viernes, 3 de marzo de 2017

LLEGADAS




Mira, José Manuel, uno no puede llegar al lugar por el que ha luchado toda la vida, y en un momento de crisis, tirarlo todo por la borda. Las cosas son como son, y si nosotros estamos aquí mientras otros se quedaron en el camino, no es nuestra culpa. Piénsalo seriamente ¿Ó es que vas ahora a poner en peligro todo lo conseguido? ¿Y tu posición, es que no te la merecías? ¿Tu mujer y tus hijos van a ser culpables de una mala conciencia absurda? Fuimos nosotros los que conseguimos llegar, es cierto, pero nuestro trabajo nos costó ¿ó ya lo has olvidado? Es cierto que la suerte influye, pero ya es sabido que el azar se distribuye de forma aleatoria, y uno no tuvo la culpa de nacer en una familia con posibles, con propiedades ó bien relacionada. O ser uno listo ¡qué cojones!  El mundo es así, y creo que uno debe mantener lo que otros que hubieran podido, defenderían con uñas y dientes. Olvida el rencor de los que quisieran estar en nuestro lugar, pues de eso se trata esencialmente. Muchos no pretenden un mundo más igualitario, sino jodernos a nosotros por haber tenido suerte ó habérnoslo merecido. La desigualdad es algo básico, pero no como un objetivo, sino algo natural en el transcurso de la existencia. Ya sabes la experiencia de los rusos ¿qué pasó? Pues que a la larga todos jodidos menos los mandamases, y los que estorbaban ó daban la tabarra, pues ¡hala a Siberia! ¡Pregúntale a Solsenitzyn! Me conoces, y con esto sabes muy bien que no quiero decir que debamos ser indiferentes al clamor popular, ni siquiera a las desigualdades menos justificables, pero sabes muy bien que poco podemos hacer por impedirlo. Sé que piensas en la miseria de África y hasta comprendo la chaladura esa que te ha dado, según me han contado, de irte para allá para ayudar y establecerte como cooperante ó algo así. ¿Pero tú estás chalado?


¿Quieres que te rapten esos hijoputas de los moros y dejar aquí a tu familia hecha polvo? ¡Sé que hay teóricos que no paran de despotricar de Occidente y del Mercado, los muy hijos de puta, y luego viven confortablemente en un chalecito de los alrededores! En el fondo les jode que tú vistas bien ,que tus chicas sean monas y tengan estilo, y tu mujer sea una tradicional que no se plantea los problemas de las feministas, que, como sabrás, en buena parte son  tortilleras. Disfruta, José Manuel, que nos lo hemos merecido, y además comprendemos que el mundo es injusto, y tratamos en la medida de nuestras posibilidades de echar una mano. Se han pasado con los inmigrantes y ahora atente a las consecuencias, más paro y más desorden ¡joder haberlo pensado antes! Aunque he de confesar que por nuestra parte hacemos lo que podemos. Tengo a un negro en un semáforo al que todas las semanas le doy dos euros, y la chica que viene a casa es una mora que, entre nosotros, me jode que vaya con el puto pañuelo, pero la tratamos bien aunque apeste a pachuli ó no sé a qué coño que se echa. Reflexiona. Tómatelo con calma. Luego nos tomamos unos cacharros en el Milfords y seguimos hablando.

jueves, 2 de marzo de 2017

LLUVIA



No concibo la lluvia sin una ventana que la encuadre. Se que esto puede parecer absurdo, pues tratándose de un fenómeno natural, resulta una concepción bastante artificiosa,  como si fuera una creación propia que uno puede manejar a su antojo, y limitarla al reducido marco de un rectángulo. Pero como es lógico, todo ó casi todo tiene su explicación, y en este caso, como en tantas otras cosas, remite a la infancia; aquí a la mía, naturalmente. A nadie extrañará que siendo del Norte, esté más que acostumbrado a la lluvia, esa compañera, con mayor ó menor rigor, allí inseparable de todas las estaciones del año, que a nadie sorprende, y que cuando era niño, hacía que  no fuera raro que muchos días nublados de verano fuéramos a la playa, a pesar que las nubes no presagiaran nada bueno. De hecho la gente del norte, de puro acostumbrada,  apenas se da cuenta, y coge el paraguas con la facilidad con la que baja las escaleras.Son seres en buena medida acuáticos, y sin embargo, sorprendentemente coriáceos, como si la persistencia del agua hubiera obrado en ellos un efecto contrario al esperable. El hecho es que yo tuve conciencia de la lluvia por primera vez, cuando ya adolescente, algunas mañanas  oía a mi padre, al subir la persiana del salón, darse la vuelta y exclamar indefectiblemente una expresión que ha perdurado en mí toda la vida: “llueve sobre los seres y las cosas”. Siempre me pareció algo muy poético, como si alguien constatara una evidencia, la de que la lluvia es algo de lo que nada escapa, y no solo eso, sino que tiene una característica invasora, penetrante, que hace que todo lo que toca, de alguna forma, se vuelva también lluvia. En todo caso, era una impresión que siempre me dejaba un tanto sobrecogido, y que una vez oído, yo mismo repetía para mis adentros, tratando de buscarle otros significados. Aquella lluvia que yo contemplaba con indiferencia, empezó entonces a cobrar el valor de un rito, algo que al suceder, transforma; una especie de bautismo que una vez recibido, hace que ya nada sea igual. Y más que recibido, quizás habría que decir, percibido, observado con una mirada diferente, incluso escuchado con la atención y preferencia que uno solo dedica a las palabras bellas, cuando, en mi caso, por ejemplo, algunas tardes, inopinadamente, una cortina de agua se precipitaba sobre el jardín con el fragor de una batalla ó el siseo de una guadaña en la siega. En ocasiones, sacaba los brazos por la ventana y dejaba que el agua golpeara sobre las palmas de mis manos empapándolas, y sintiendo sobre ellas la llegada de un regalo que no por esperado, dejaba de agradecer. Otras veces, salía a la terraza sobre la carbonera, y durante unos instantes dejaba que la lluvia me empapara, absortos mis ojos en los macizos de las hortensias y las dalias, mientras un poco más allá, el sauce llorón me hacía ver que, después de todo, para él siempre llovía. Por aquella época empecé también a darme cuenta que los fenómenos más naturales  e importantes suelen pasar desapercibidos, como si su existencia fuera algo que nos es debido, y que solo su ausencia repentina nos deja sumidos en la perplejidad. Es lo que sucede con el aire, el suelo, el sol y el agua.
Luego el tiempo te va enseñando que hay muchas lluvias diferentes. La apenas percibida, pero persistente y monótona como la machadiana(1), el txirimiri de los vascos; las violentas que desbordan los ríos, como cuando de niño yo no era todavía plenamente consciente de su relación, y veía pasar con estruendo frente a la casa de mis padres al Saja y el Besaya, desbordados. Lluvias que te ponen a prueba cuando llega la adolescencia, y alguien que te interesa, te confiesa, cuando se lo ofreces, que no le gustan los chicos con paraguas; otras tropicales ó inversas, donde el agua asciende y forma nubes aunque no lo percibas. Chaparrones, aguaceros. Lluvias amarillas (2), ácidas, normandas (3) que solo esperan a un poeta que las nombre para provocar hecatombes en la costa. Lluvias españolas (4), mexicanas (5); lluvias en Macondo (6). Piogias italianas (7). Lluvias negras (8). Reiterativas (9). Mares de lluvia llegados del espacio: meteoritos ó cometas (10). Aguas primigenias creadoras de vida (11). Lágrimas, llanto, orina, sexo, légamo, barro. Fertilidad de la lluvia sobre la Madre Tierra.
Al final resulta que la lluvia significa demasiadas cosas, y uno prefiere  recordar el tiempo aquel en que todo comenzaba, y por lo tanto, todo era posible. Y se resiste a cerrar la ventana, y sigue intentando, quizás vanamente, que las gotas de agua vuelvan a tamborilear sobre sus manos, y el mundo como entonces, se ofrezca como un recién llegado del que todo se espera.

(1) “Monotonía de lluvia tras los cristales…”. Versos de Antonio Machado en  “Un recuerdo infantil”. 

(2) “La lluvia amarilla”, novela del autor español Julio Llamazares.

(3) El desembarco aliado en Normandía en la II Guerra Mundial, tuvo lugar cuando por la radio se  oyó la contraseña acordada para el mismo, los versos del poeta francés Paul Verlaine: “Il pleut   sur la ville come il pleut dans mon coeur”.

(4) “The rain in Spain stays mainly in the plain”, canción de la película “My fair lady”, traducida al español como “La lluvia en Sevilla es pura maravilla” (?), basa da en la obra teatral “Pygmalion”, de G.Bernard Shaw.

(5) “El dios de la lluvia llora sobre México”, novela de Laszlo Passuth sobre la conquista de México por Hernán Cortés.

(6) “Isabel viendo llover en Macondo”, monólogo de de Gabriel García Marquez.

(7) “La piogia”, conocida canción italiana de los años 60, cantada por Gianni Morandi, Gigliola Cinquetti y otros.

(8)  “Black rain” (1989),  película de Ridley Scott

(9) “Llueve sobre mojado”, conocida  expresión castellana (y posiblemente de otros países).

(10) “Llueve a mares”, idem. Además, actualmente las dos teorías más consistentes sobre la existencia de agua en nuestro planeta, dicen que pudo provenir de los impactos de cometas ó meteoritos hace millones de años.

(11) La teoría sobre el origen de la vida en la Tierra que se acepta como  más probable,  supone que esta se originó en el mar, como resultado de la interacción entre el agua y  los gases del magma terrestre a través de grietas en el fondo marino.  

domingo, 26 de febrero de 2017

EREMITAS



El entusiasmo de los aficionados ofuscaba a los estadios.

La lejanía de los pájaros inventó las golondrinas.

La aridez del desierto convocó a los eremitas.

La devoción de los monjes ruborizaba a las vírgenes.

La vulgaridad de sus maneras irritaba a los pedantes.

La pasión de los adolescentes atoraba los desagües.

La frugalidad de los condumios ahuyentaba a los obesos.

El rencor de los justos atraía a los centuriones.

La proliferación de cirróticos disuadía a los alcohólicos.

La ausencia de mandrágoras ahuyentó a la fantasía.

El fulgor de su mirada desmentía su ceguera.

La proliferación de abedules seducía a la sabana.

La persistencia del deseo desató los mecanismos.

La intensidad de la fiebre desubicó a los termómetros.

La profundidad de su amor embarazaba a las púberes.

La perspicacia de su ingenio acomplejaba a los sabios.

El lirismo de su poesía martirizaba a las rosas.

La calidez de su voz desmentía a los terciopelos.

La inconstancia de su conducta competía con los semáforos.

La velocidad de sus latidos aliviaba a los despertadores.

viernes, 24 de febrero de 2017

VANIDAD



Existen los no nombrados, los desaparecidos, gente que uno ve un día, señala y luego olvida. Personajes que desde ese momento en adelante poblarán sin embargo nuestros sueños. Héroes quizás que debimos conocer y hubieran supuesto la posibilidad de un rumbo nuevo en nuestras vidas. O seres quizás insignificantes que hubieran hecho nuestro devenir aún más miserable. La posibilidad por lo tanto ante nuestros ojos de encerrarlos a todos en un desván y dejar que el tiempo los pudra o el fuego los abrase por haber irrumpido en la vulgaridad de nuestras vidas.

Una tarde cualquiera de un día cualquiera en cualquier lugar y tú allí. Tú, como siempre, con un deseo que no llenan las expectativas ni una cita esa tarde. Ni una ropa de marca. Tú, como en tantos momentos, pretendiendo que tu deseo debe estar precisamente allí sin más demoras. Ignorancia del tiempo pasado cuando tus manos vacías eran algo más que un mal presagio

Esta enfermedad que me alivia de otra sin solución, pues en eso consiste la vida a plazo fijo. Alquimia para evitar lo inevitable, para evitar lo que nunca se ausenta. Saber vivir con un puñal clavado en la espalda y sonreír a los amaneceres. Quizás ser hombre consiste en eso. Triste destino o destino glorioso de los héroes de la Homero. Troya siempre presente.

Nos volvimos a ver cuando ya las palabras nos habían deshabitado y nuestra voz solo podía ser una mirada perdida. Lo intentamos, recuerda, y pudimos percibir en nuestras bocas el furor y la dulzura agrupados como entonces. Pero la incapacidad se había adueñado de nuestros pasos y nos alejamos finalmente con el pretexto de una insignificancia. Mentiras que surgen espontáneas cuando el deseo y la lealtad llegan a ser palabras vanas.

martes, 21 de febrero de 2017

HEROÍSMOS



La desesperación del bien nacido ahorma a los obtusos, los que dijeron de ahora en adelante sí y más tarde resultó en todo caso. Las sepulturas siempre están abiertas y aguardan con paciencia infinita el humus no descansa y la corteza de la tierra es lo que tiene cuando el mar se levanta y el tsunami que somos descarga finalmente su injusticia. En poniente seamos sinceros se cierne la verdad aunque no sea esa la forma ni proceda de allí el que impera sol absurdo que justifica todas las atrocidades y los asesinatos desde que el mundo es mundo. La lluvia nunca engaña ten eso en cuenta cuando decidas mudarte cambiar de rumbo esperar que en otro lugar todo será distinto pero los sables son espadas aquí y en Bizancio. Y las cabezas ruedan porque Atila está en todas partes por mucha resina que exuden los abetos cerca del polo quizás o quizás no. Esta es la forma de averiguar la verdad o al menos la certeza de lo inútil volver hacia atrás la mirada con Lot fue suficiente y las llamas y la lluvia de azufre fueron el resultado y la verificación de la derrota. Quizás todo consista en tomar nota de los acontecimientos observar como todo sucede, y como un amanuense responsable dar cuenta de lo acaecido sin tergiversaciones ni sesgos tendenciosos la honra solo acompaña a los sinceros que se arrancan el corazón cuando llega el momento y se limitan a ser testigos objetivos a pesar de Ortega o Marañón que ya no recuerdo. Minucias comparadas con oriente donde los samurais escalan las azoteas y proceden con el vigor que es de esperar de los que juraron amor eterno a la patria aunque la patria solo sea lo que albergan sus magínes no otra realidad. En eso consiste el heroísmo de los homicidas promesas banderas himnos canciones de la tierra que cobran en sus gargantas la dignidad el honor de morir merece la pena. Luego llegará Saturno o cualquiera de los planetas gaseosos y pondrán punto final a este desvarío al tiempo que todo cobra sentido y La Tierra se adentre en el cosmos siguiendo una eclíptica que por primera vez no solo será la suya. Ese será sin duda alguna el sino de los bien nacidos y los hijos de puta navegar por los espacios siderales con la convicción de que de ahora en adelante todo será diáfano y los fuegos de san Telmo buscarán acomodo en las bisectrices que a partir de ese momento serán la única figura geométrica que merezca la pena. Alma del animal errante el que quiso saber y a la postre yacerá con el gusano y su larva donde yacen los objetos estelares excesivamente densos, incapaces por tanto siquiera de dar luz.

ICTIOLOGÍAS



La descripción fue la siguiente incapaz de precisar si la pared era solo pared o Kandinsky y quien sabe si algún impresionista más allá del hartazgo de tantas catedrales y nenúfares cuando la luz es mucho más que luz y apenas, que tal cosa es cuestión de especialistas y no viene al caso. También los relojes tienen algo que decir cuando la noche más que cernirse es ya noche cerrada, algo más que negrura pez sedienta de amaneceres que no tardarán en llegar mientras la tierra sea la tierra y gire. Ese y no otro es el secreto que los niños de párvulos aprenden con el abecedario e incluso antes los más curiosos o aventajados no avejentados. Los triángulos llegarán luego y la aritmética pondrá la primera piedra que hará crecer más adelante nuevos descartes que hayan dejado de pensar y caído en una inopia que para nada anunciaba su cogito. Misterios de la filosofía cuando las líneas rectas promocionaron a Euclides y luego pasa lo que pasa. Su cara sin embargo no es la misma demasiado hierática ni griega ni etrusca aunque siempre de perfil y eso es un dato. El resto es accesorio y no oculta nada verdaderamente relevante sus cajones se abren con facilidad pero su contenido es banal trivial y nada tienen que ver con lo incognoscible y si con la humildad de los calcetines y la ropa interior de segundo uso. Ni celosías ni entusiasmos propios de otras latitudes y ayuntamientos. Ediles siempre atentos a las necesidades de sus conciudadanos y de los mediodías cuando pasean son realmente ellos mismos y la banda municipal interpreta aires populares y quien sabe si Stravinsky se agitaría dentro de su tumba aunque el futuro parezca dichoso. Tardes de los domingos sin embargo cargadas de presagios, caducidad de los plátanos, los sauces y los álamos sin Federico (ja) a la orilla del río que inexplicablemente remonta hacia las montañas donde la tempestad estalla. Más tarde las truchas coleccionarán perlas e insectos incautamente y serán presas de desalmados incapaces de resolver de otra manera los misterios de la ictiología y sus prodigios. Dijo esto y regresó a un lugar hecho de nada consustancial consigo mismo, solo ajeno y por lo tanto diferente y por lo tanto muy alejado de la introspección y los camelos que se amontonan inmisericordes a poco que alguien les preste oídos. Baja el telón y los viandantes vuelven a creer que aún todo es posible pero lo cierto lo desgraciadamente cierto son el crepúsculo y acaso los amaneceres.

EMPERADORES



El veredicto desdice los supuestos o los confirma en una polémica que encuentra su mejor reflejo en la nube, ese lugar ignoto colmado de electromagnetismos en donde se esconden las mentiras. Y las certezas y las declaraciones de amor de quienes luego es posible que se pasen a cuchillo, pues las emociones auténticas duran lo que dura un suspiro. Pregúnteselo si no es de la opinión a los leones del Atlas dispuestos en el celo a devorar a los cachorros de quien dicen amar. Bendiciones de los emperadores cálices que otros trastocan por muchas etiopías y muchos negus que se yergan sobre la tierra feraz o el desierto e invadan las costas travestidos en piratas. Amores que jamás traicionará el impío por más que las blasfemias sellen la flor en su boca. Te amaré por encima de todas las cosas confesó la princesa traicionando así la raigambre de su estirpe y la mera enumeración de los delitos cometidos. Faraones que levantan pirámides y elevan a los dioses sus momias como exequias y homenaje a un pueblo que espera su redención inútilmente. Adalides hojas al viento que sopla al caer la tarde y prometen bajeles de plata por la madrugada cuando la mentira de la luz se haga presente y la gran explosión espere en vano el Apocalipsis que no llega. Porque los avatares se suceden sin importar donde ocurran. Necesidad de los mortales de pervivir y levantar templos donde los sacerdotes violen a las vestales y degüellen a los inocentes. Sangre derramada en vano con el alborozo de las generaciones que se suceden como copos de nieve granos de trigo campos de amapolas. Dioses antiguos incapaces de desdecirse y renunciar. Incapacidad de los camaleones para ser quienes realmente son abandonando definitivamente los espejos y aceptar que carmesí o cobalto pero no todos los colores del arco iris o las auroras boreales.
Sal y escribe finalmente lo que vieron tus ojos más allá de las constelaciones aunque quizás tengas que humillarte y describir con letra pequeña y apenas legible los pormenores de un hecho que para nada figurará en los anales que estudiarán los alumnos del bachillerato en sus resúmenes de fin de curso. Napoleones que a la postre encontrarán su waterloo y un exilio que como se dijo o estuvo a punto de decirse erigirá menhires evocando astronomías lejos aún de Copérnico, Galileo o Kepler. Pero transida de un amor por decirlo de alguna manera que establecerá la simiente que en su día dará lugar a los tribunales de justicia y a la biblioteca de Alejandría, quizás pero no Constantinopla.