domingo, 30 de julio de 2017

CARAMILLOS



El otro dí acompañé a Raquel a la cafetería del Círculo de Bellas Artes. Había quedado con una antigua amiga periodista y no tenía ganas de ir en metro o en autobús, así que la llevé en mi coche. Después de dejarla allí me di un paseíto por Chueca para tomar una cerveza, hacía un calor de cojones y me apetecía dar una vuelta por la zona para ver a aquella banda de pervertidos que pululaba por la plaza después de celebrar días atrás el Día del Orgullo gay. Raquel quedó en llamarme para que la recogiera o para avisarme en caso de que se quedara para cenar con su amiga por allí y yo volviera a casa.  Ya en Chueca, estuve un rato en una terraza de la plaza tomando una caña y observando a aquellos tipos. Al poco rato tuve claro que no todo el mundo que pasaba por allí era de la acera de enfrente. Abundaban las parejas de talluditos y talluditas hetero que daban la impresión de estar cotilleando por la zona, que no era nada diferente de lo que yo estaba haciendo. Cuando consideré que ya me había empapado suficientemente del ambiente, me decidí a entrar en uno de los locales de copas. Era un lugar tirando a lúgubre, casi a media luz y una barra muy grande donde se acodaban tipos de todas las edades, desde jóvenes casi impúberes a bujarrones maduros, e incluso en un aparte una reducida fauna de los llamados osos, que daban miedo. Me tomé una copa de cerveza y justo cuando iba a irme se me acercó un jovencito escuálido con pinta de cirrótico y me preguntó si me podía invitar, acepté y estuve charlando con él un momento sobre la música ambiente que pretendía motivar a los clientes, pero que concretamente a mí me ponía de los nervios. Me dijo que yo era el típico gay del que él podía enamorarse a primera vista, “sobre todo por el tórax”, añadió un tanto arrobado. No me molesté en precisar que no me consideraba del gremio y que tampoco iba al gimnasio. De hecho, hasta ese preciso momento ni siquiera me acordaba que una parte de mi cuerpo tenía el nombre ominoso que él acababa de precisar. De pronto decidí tentar al destino y le dije que por cincuenta euros le dejaba que me la chupara, lo que él aceptó de inmediato rompiendo de facto la aparente incompatibilidad del amor y el sexo inmediato. Ya en el cuarto oscuro, saqué la chorra sobre la que Lauro se abalanzó como si en ello le fuera la vida, con cara mitad de adoración mitad loco de atar. Estuvimos de esta guisa unos cinco minutos, al cabo de los cuales y con independencia del disgusto que me producía su barba incipiente, me despedí de él, que quería más, dejándole la cara hecha un cristo., tras lo cual visto lo visto, aligerado de peso y con unos euros más en el bolsillo salí de allí y regresé a la plaza.
       Al poco, tomándome la cuarta cerveza recibí una llamada de Raquel informándome que su amiga la invitaba a cenar y que volvería a su casa por sus propios medios (somos pareja, pero no vivimos juntos). Antes de acercarme para coger el coche de vuelta, estuve reflexionando un rato en lo que acababa de suceder con el chaval esmirriado. Se me ocurrió que podía ser un recurso aceptable para sacar una pasta los días que andaba sin blanca. Al parecer hay individuos con una oralidad exacerbada dispuestos aliviarle a uno con facilidad. Era algo a ser tenido en cuenta en época de vacas flacas que en mi caso abarcaba buena parte del año. Y ya metido harina, me dio por imaginar que Raquel podía haberse enamorado de su amiga periodista, y que lo mismo en aquellos momentos estaban en cualquier local de lesbianas que también abundan por la zona celebrando su feliz reencuentro. Y dicho y hecho, me acerqué a varios de estos establecimientos y finalmente fui aceptado en uno de ellos haciéndome el maricón y argumentando que estaba buscando a mi hermana que era bollera para darle una noticia familiar urgente. El local era enorme y la atmósfera era sugerente aunque en mi opinión un tanto cursi. Todo estaba a media luz  e incluso algunas zonas prácticamente a oscuras. En la barra había muchas chicas jóvenes bebiendo cerveza y unos mejunjes extrañísimos de colores vivos, y en la sala muchas mujeres en parejas en veladores con velitas y un ramito de flores, todo muy romántico. Al fondo, no obstante pude percibir a un grupo de jovencitas ruidosas, mientras que en un rincón recoleto más apartado, las más decididas parecía haber pasado a la acción y se daban estopa sin miramientos. Concretamente pude ver como una madurita sin escrúpulos, le estaba calzando un artilugio con forma de pepino a una jovencita jadeante sobre una mesa. Virgen santa, pensé, si me encuentro a Raquel de esta guisa creo que nuestro futuro como pareja estaría en entredicho. Claro que de inmediato pensé que lo mismo podría haber pensado ella si un rato antes me hubiera visto con el joven asténico tocando el caramillo.  Finalmente salí, aunque poco antes una pareja de jóvenes enamoradas, eso me dijeron para evitar falsas interpretaciones, me invitaron a asistir a una fiesta privada entre los tres y compartir una experiencia nueva, en la cual mi papel sería dejarme ser penetrado por una de ellas con un strapon mientras la otras disfrutaba viéndonos y acariciándose. Les agradecí el detalle pero depuse el ofrecimiento aconsejándoles que buscaran en el bar de al lado, donde un chico de su edad llamado Lauro casi seguro que sería voluntario. Incluso para chupar el instrumento y ellas disfrutas a dúo.
       Volví a casa harto de orgullosas y orgullosos, esperando que al día siguiente Raquel me llamara para contarme algo sobre la cena con su amiga, a la que no veía hacía años. Pero no me llamó ni al día siguiente ni al otro ni al otro. No volvió a llamarme y en los apartamentos donde vivía el portero me dijo que se había ido definitivamente sin darle más datos. Lo dejé ahí. Hay relaciones en las que lo mejor en tales casos es aceptarlo y no darle más vueltas, sobre todo recordando un incidente que me contó una amiga en cierta ocasión en la que yo me puse un poco pesado y acabó espetándome: “ten siempre claro que mi coño solo es mío”.

INDIGENCIAS



Soy un indigente, vivo en la calle y no tengo absolutamente nada en propiedad, aparte de lo puesto. A no ser que quiera considerarse como tal lo que detallo a continuación, contenido en una bolsada plástico de El Corte Inglés: una muda de un calzoncillo y una camiseta de tirantes, dos pares de calcetines, unos pantalones vaqueros viejos, una camisa, una pastilla de jabón, medio tubo de pasta de dientes, un cepillo, un peine y una toalla de cincuenta centímetros. El otro día, como no tenía nada que hacer y me sentía resentido con el mundo, me acerqué a un policía nacional que patrullaba por la zona y le dije que era un perfecto hijo de puta. Así, sin más explicaciones. El tipo me miró con cara de asombro y tras dudar unos momentos, llamó a su compañero que venía varios pasos detrás de él, y entre los dos me metieron en un callejón próximo y allí me dieron una tunda de cojones. Me hicieron mucho daño, y desde entonces me faltan dos dientes. Nadie pudo hacer una foto de mi jeta para dar testimonio del hecho en el futuro, y no tenía ganas de acercarme a las urgencias de un hospital donde pensé que podrían complicarse las cosas. Me dejaron allí tirado hecho una piltrafa, pero cuando levanté la cabeza todavía pude verlos a lo lejos y les grité que me había equivocado, que no eran uno sino dos perfectos hijos de puta. No me hicieron ningún caso y siguieron patrullando como si nada. Era el colmo, ni siquiera dos agentes de la autoridad me consideraban lo suficientemente importante para arrestarme cuando les insultaba en sus propias narices. Estuve un buen rato tirado en el macizo de un seto de arizónicas con varias flores silvestres alrededor. Desde el suelo tenía una perspectiva bastante detallada, y para mí en aquellos momentos me resultó un paisaje muy natural, propio, casi íntimo, un atisbo de belleza que de alguna forma me resarcía de la paliza recibida, en la que lo más significativo aparte del desdén hacia mi persona, fueron las hostias que me llevé por parte de aquellos forajidos con uniforme.
    Me sentía bastante miserable, y cuando pude levantarme anduve un buen rato andando tratando de encontrar a la pareja de polis para insultarles y aclararles que en cualquier caso, como todo el mundo sabe, ser un hijo de puta no supone ningún desdoro para la madre del interesado, que tal calificativo es algo personal e intransferible, y que nada tiene que ver con el decurso de las generaciones. Y que desde ese punto de vista, sus madres incluso podían ser la Virgen María, y ellos, sin embrgo, unos perfectos hijos de puta como ya les había manifestado. E intentaría recalcar la palabra “perfectos” haciendo hincapié en la “c” oclusiva, que es la manera perfecta de dejar claro que eran unos hijos de mala madre en su acepción máxima, casi sublime. Desgraciadamente no los encontré, y tuve que gestionar mi cabreo como buenamente pude, echándome al coleto un tinto peleón de un bar cochambroso de las inmediaciones. Para resarcirme en cierta medida de la vejación sufrida, traté de provocar al camarero diciéndole que era un mal profesional, pero el individuo no me hizo mi caso y me dijo bueno, vale, en plan condescendiente, pasándome una mano por el hombro e invitándome a otro vinito si me iba pronto. Y aunque me cagué en su madre no me pegó y solo me acompañó hasta la puerta con buenas maneras, lo que me provocó un intenso sentimiento de culpa que aún vengo arrastrando hoy en día. Al salir del bar, entré en una farmacia próxima, donde además de pedir unos condones, les dije si no tendrían algo para la polla, que me picaba desde hacía tiempo y estaba harto de rascarme porque la tenía en carne viva. No me hicieron ni caso, pero al final uno de los chicos, creo que se llaman mancebos de farmacia, se me acercó y disimulando me dio un paquete de “Durex extra finos” y me deseó suerte.
    Joder, yo quiero ir a la cárcel pero no hay manera y voy a tener que matar a una viejita o algo por el estilo para que me hagan caso.

sábado, 29 de julio de 2017

INSOMNIOS



Es de noche, estoy dormido profundamente y de pronto me despierto sobresaltado. Me ha parecido oír un ruido sospechoso en la terraza. No fue demasiado fuerte, pero sí lo suficiente para ser calificado como significativo por un pedante universitario. Yo mismo, sin ir más lejos. No enciendo la luz y me quedo tumbado en la cama esperando acontecimientos, creo que es una buena medida para no dar pistas al posible intruso, y permanezco a la expectativa por si el ruido se reproduce o se hacen evidentes sus causas o sus consecuencias. Podría tratarse de un gato que ha trepado por el árbol desde el jardín. Están en época de celo y a veces se les oye maullar con cierta desesperación, debe ser una cuestión hormonal. En cualquier caso, a mi modo de ver, un resultado más que dudoso de la teoría de la evolución: podía ser algo menos desagradable. Aunque también puede tratarse de que el gato hace daño a la gata la penetrarla o al desengancharse. No es algo tan raro, la leona cuando termina de copular, suele dar un zarpazo o un mordisco al león enamorado.
     Como en los siguientes diez minutos no oigo nada, intento volver a dormirme pero no lo consigo. Creo que estoy excitado sexualmente. Imaginarme a los mininos y los leones copulando ha introducido en mi cabeza una variable impensada a esas horas de descanso, y soy incapaz de retomarlo. Saco la linterna que tengo en el cajón de la mesilla de noche, y empiezo a jugar con ella encendiéndola y apagándola alternativamente, hasta que al final la mantengo encendida y dirijo la luz por toda la habitación. Es algo mágico pero un tanto tenebroso y bastante inquietante. Nunca lo había hecho antes, y no tengo ni idea de por qué lo estoy haciendo en esos momentos. Tengo la impresión de ser el protagonista de una película de terror, y digo protagonista en el peor de los sentidos pues mi impresión es que voy a ser la víctima. Paradójicamente me siento bastante relajado, aunque tengo una ligera taquicardia que achaco a la excitación a la que antes he aludido. No puedo entenderlo, a mí, los felinos siempre me han dado bastante grima, me parecen antipáticos y engreídos independientemente de su tamaño.
     Después de recorrer con la luz de la linterna prácticamente todos los rincones de la habitación y comprobar (?) que todo estaba en su sitio, meto la linterna en la cama y la apago. Todo es bastante absurdo, pero actúo mecánicamente y enseguida vuelvo a encenderla y meto la cabeza debajo de las sábanas. Enfoco la linterna hacia mis pies que me parecen simplemente desagradables, dos bichos repelentes moviendo sus cabecitas, esa especie de percebes extrañísimos que tenemos debajo del empeine y que al parecer, también según la evolución, en su día nos sirvieron para colgarnos de los árboles boca abajo. Las piernas a continuación no mejoran nada el panorama, son largas y muy peludas, pero sobre todo muy delgadas. Pienso en un cadáver y por un momento tengo la impresión de estar en la morgue después de un grave accidente de tráfico. Yo soy el fiambre, naturalmente. Trato de olvidarlo y dirijo al haz de luz hacia el pene, que he sacado por encima del calzoncillo. Normalmente duermo con pijama, me parece más serio y adecuado para el tema del que se trata, pero anoche hacía demasiado calor. Es un artefacto extraño, pariente no tan lejano de los dedos de la mano (¿el medio?) y de los champiñones, pero en esos momentos, llevado por un orgullo risible a mi edad, me siento satisfecho con su aspecto y proporciones, aunque tiene algo de extraterrestre. Podría masturbarme para relajarme y volverme a dormir, es un método que no pocos varones emplean para ahorrarse ansiolíticos, pero finalmente decido que no. Onán no fue bien visto en la Biblia y aunque no practicante, soy culturalmente cristiano. Apago la linterna y la vuelvo a depositar en la mesilla de noche. Intento dormirme recurriendo a los métodos habituales, contando ovejitas saltando una valla primero, luego contando número impares y finalmente números primos. Es inútil, y como en otras ocasiones, acabo encendiendo la luz y colocando los almohadones sobre el cabecero de la cama dispuesto a leer para dormirme cuando antes. Para ello, recurro a dos libros que siempre tengo a mano. En primer lugar “la Crítica de la Razón Pura de” de Kant, y luego “Ser y Tiempo” de Heidegger, a los que pronto voy a añadir el “Finnegan´s wake” de Joyce, cuya traducción en español acaba de salir, y que según todas las informaciones, es definitivo y supera con creces a todos los barbitúricos. Mañana será otro día.

BOLTARIZACIONES 19



La victoria está ahora al alcance de nuestras manos, exclamó el capitán frotándose con energía los muñones.

A partir de este momento ya nada será igual. Ni siquiera diferente.

Escondidos en la selva no, pero tampoco en la sabana vaya a saber.

Fernando no habla pero tampoco calla. Mudo no es o disimula. Podría tratarse de un koan.

Mañana en el mismo lugar, luego Dios dirá donde.

 Vistos los hechos, su advertencia resultó promontoria.

No tiene pelos en la lengua ni lengua que no sea el arameo.

La proliferación de turiferios amalgamaba los paramecios.

La noche desciende como un animal oscuro, concretamente el murciélago.

Las uñas de los pies son tales solo en el caso de tener piernas.

El hecho de escupir en el suelo es señal de mala educación filogenéticamente predeterminada. O una huida hacia delante, no cabe duda.

Válgame el cielo. E incluso el cello, exclamó alborozado el director de orquesta.

Mi religión consiste en contemplar las nubes y viajar a Budapest. E incluso solo a Buda.

Ave María Purísima y sálvese quien pueda de ciertos adjetivos.

Quoque tandem Catalina? No lo dijo Cicerón.

El concierto transcurría entre adagios y si bemoles hay que echarle.

El concepto de sagrado es directamente proporcional a la ignorancia, tratándose de ígnaros, claro está.

Su desbordante fantasía no tenía parangón. Ni siquiera palangana.

Juro por Dios que no volveré a pasar hambre sobre la tierra roja de Taras Bulba, dijo el mongol sin duda arrebatado por el viento.

Siga todo recto y al final verá aquello por lo que pregunta o debiera haber preguntado.

Llegará un día en que todo quede claro, suponiendo que amanezca, que ese es otro cantar.

miércoles, 26 de julio de 2017

BOLTARIZACIONES 18



La Inquisición hay que situarla en su contexto de Sade.

La Leyenda Negra era solo mulata.

El verdugo y su familia comían: eso avala su ejecutoria.

El pelotón disparó con los ojos vendados. No hubo muertos ajenos.

El examen consistió en una serie de respuestas sin preguntas: todos suspensos.

El asalto se efectuó por retaguardia. El alborozo de los invertidos fue inenarrable.

Haga el favor de pasar puede pasar cualquier cosa.

Me arrepiento de haber asesinado a mi padre con ciertas atenuantes freudianas.

Un día llegará en que todo esto que ves será tuyo, hijo mío, por los cojones.

La herencia fue repartida en orden decreciente en función de la adscripción ideológica
de los herederos no comunistas.

Su energía también era igual al producto de su masa por la velocidad de la luz al cuadrado, pero Antonio iba en silla de ruedas.

Algo huele a podrido en Alcobendas, con todas las diferencias que ustedes quieran tratándose del vertedero.

Quiero que mis cenizas sean arrojadas en la Barrera de Coral australiano. El método para su traslado me importa tres cojones.

España no es solo invertebrada sino que ni siquiera tiene un esqueleto cartilaginoso apreciable, puntualizó don José.

“Me duele España” siempre que esta sea definida como Dios manda y éste a su vez exista, eso que quede claro.

Adaptaba su sexualidad a las necesidades de su esposa, por lo que al ser soltero, procedía instrumentalmente.

La labilidad de su carácter le hacía actuar de forma aleatoria en periodos de agitación/catatonia y su contrario.

¡Viva España y las Islas Aleutianas! exclamó, olvidando que Sicilia y Córcega no estaban tan lejos.

No es esto, no es esto. No se trata de pronombres demostrativos ni de adverbios de lugar, exclamó furibundo, rompiendo los mapas y  los textos de gramática. Se hizo famoso.

lunes, 24 de julio de 2017

BOLTARIZACIONES 17



Solo pensar en él y soy toda fluidos.

El dedo gordo del pie: Venecia al fondo.

Eso no venía a cuento. Y menos a novela.

El pasillo transcurría en diagonal pero no en Barcelona.

Está ahí. Lo percibo, lo veo. Casi lo toco allí.

Japón a la vuelta de la esquina: el cerdo lleva gafas.

La necesidad imperiosa de estradivar los violines.

Pi-po, pi-po. Misterios del electromagnetismo de madrugada.

Llegará el momento en que después: eso es todo.

Levántese el acusado: no se trata de almorranas.

Por qué me pregunto, solo se trataba de una mano.

La coherencia de su discurso, sí. Pero hablábamos de jamones.

El sol entra a raudales por los ventanales ¡aleluya! Aleluya.

El día se levantaba indeciso, demasiadas incógnitas. Pero no llueve.

Su pene erecto sería votado en todas las erecciones legislativas.

Andar consiste en poner un pie delante del otro, pero si eres un cangrejo, al lado.

Siete mil seiscientos millones de personas, pero no tantos orgasmos.

Por cierto, Dios en estos precisos momentos está creando la 7.601.000.000.

Me recojo en una iglesia y oro pero no todo reluce.

El círculo de ateos celebrará una misa sin Teo, que quede claro.

Desayuno café con picatostes. Luis no vino (ni cerveza).

Protocolo, prologo, epílogo, posfacio: los militares de uniforme.

domingo, 23 de julio de 2017

RAPERO 9



MODERADO. -Bien Srs contendientes, quiero decir candidatos, ustedes disculparán pero estos son los riesgos del directo, y después de todo ustedes compiten por la Presidencia del Gobierno de la Nación, el tiempo se nos ha echado encima sin que tratemos bastantes de los temas que teníamos previstos, sobre todo las relaciones con la Iglesi, la Sanidad y el Aborto, que serán tratados en profundidad  dentro de quince días cuando nos volvamos a ver en la vuelta de este programa que siguiendo un formato parecido será mucho más preciso en la medida que ustedes, Srs candidatos, tendrán la oportunidad de debatir el detalle de los temas apuntados además de los de hoy y otros que puedan surgir. Para terminar, no obstante les voy a dar un turno de palabra a cada uno de ustedes en el que adelanten las propuestas, llamémosles estrellas que ustedes presentarán para la próxima legislatura. Por favor, Sr. RAJUÁ.
Sr. RAJUÁ. -Pues bien, los temas como usted dice estrella que el PEPE quiere presentar en su próxima acción de gobierno, pueden ser contemplados bajo dos aspectos, el primero, simbólico, y que como tal, y en la medida que como ustedes saben, un símbolo es la representación de una realidad profunda, consideramos de máximo interés. El segundo es un paquete de medidas, algunas muy importantes, y otras de tipo menor, pero que esperamos resulten eficaces en los aspectos que contemplan. La primera medida que el PEPE y yo mismo consideramos fundamental es la que llamaremos “Ley de Banderas”. En ella se considerará el empleo y utilización de la enseña patria como uno de los más altos timbres de orgullo y honor que un ciudadano puede realizar. En este sentido se fomentará, auspiciándola de forma positiva por parte del Estado, la visualización de la bandera nacional como demostración de nuestra identificación con ella,  que se recomendará se haga por parte de particulares e instituciones de todo tipo, incluso en gasolineras y hoteles. Será obligatoria en los Edificios de la Administración Local ó Estatal, los Bancos e Instituciones Financieras Nacionales. Se dotará de letra definitivamente a la Marcha Real, nuestro himno Nacional, que deberá hacer alusión obligatoriamente al Cid Campeador, los Reyes Católicos y la Batalla de Lepanto. En cuánto a las medidas de tipo práctico se estudiará la posibilidad de que las penas por delitos de terrorismo con resultado de muertos, sean heredadas por el primogénito del condenado ó en su caso por el pariente más próximo. Y luego como temas menores, pero que pueden contribuir a sanear la Sanidad y disminuir el gasto público, el encarecimiento de los artículos de consumo con una tasa de grasas insaturadas, colesterol, superior a la media de la de un jamón de jabugo. Asimismo se instaurará el empleo del casco de cabeza dentro de los vehículos privados y de los del transporte público, pues se ha observado que con el air-bag no es suficiente. Y eso es todo en líneas generales…¡Brrp!, perdón.
PATERO. -¿Ve usted, Sr. RAJUÁ, como en todos sitios cuecen habas?. . . ¡hics!, perdón…Pues bien el CHOE contempla para la próxima legislatura algunas medidas de choque que quieren acabar definitivamente con el cinismo de una cierta sociedad que no quiere reconocer lo que realmente sucede en su seno, y que, además,  en nuestra opinión saneará la salud pública y teminará definitivamente con el tráfico de drogas. Pensamos despenalizar totalmente su consumo bajo riguroso control médico, quienes serán los encargados de recetarlas según sus conocimientos profesionales y la adecuación o no de su empleo. Pensamos seguir ahondando en la despenalización del aborto para casos y situaciones graves de orden social y que todavía no se hayan contempladas en la actual Ley, y para terminar se aumentará en dos décimas la tasa de alcohol permitida para conducir, pues de acuerdo con las últimas investigaciones realizadas en el Centro de Control y Verificación de Tóxicos de la Universidad Carlos III,  que han hecho evidente ,  después de estudios e investigaciones exhaustivas, que la ingesta de alcohol no es tan perjudicial como parecía, y que incluso en determinadas ocasiones, como todos hemos tenido la oportunidad de comprobar, da al conductor un puntito, que le hace incluso apto para rallies y gymkhanas. ¡hics!
MODERADOR. -Pues muchas gracias, Srs PATERO y RAJUÁ, RAJUÁ y  PATERO, nos vemos dentro de dos semanas en la próxima cata…digo entrevista.