miércoles, 3 de abril de 2019

BERILIO/MISCELÁNEA


Hola, soy Edelmiro Gómez Rubiroso. Carpintero, fontanero y especialista en máquinas a vapor, pero en absoluto de Murcia. Construyo fresadoras a granel e isótopos de berilio si ha lugar. Hete pues aquí mi presentación somera, quedando a su disposición para las labores que le sean pertinentes y colaboran a su felicidad, tomada esta como una aspiración discreta. No más. Y llegando aquí solo me quede despedirme y darle los buenos días. O revuar, que dicen los franceses.

Buenos días, soy una señorita de provincias, pero que pude ir a un instituto de enseñanza media en la época de la dictadura, época durante la cual eché unas tetas de aquí te espero. Luego en la universidad de Valladolid con tales atributos todo fue coser y cantar y me licencié en Filosofía y Letras. Creo que los presocráticos no andaban muy bien de las meninges, sin embargo tiempo después un tal da Vinci, que era un hombre muy listo, diseñó unos aeroplanos primorosos capaces de competir con las afamadas alas delta de la actualidad, aunque no con los Boeing 747. Además pintó a una señora muy rara que al parecer hoy está expuesta en no se qué museo muy famoso de Paris. Unos dicen que sonríe, otros que está muy seria y otros que no vale nada. Todo gracias al sfumato. Lo que hay que ver. Y dicho esto me despido. Adiós muy buenas.

Hoy he conocido al hombre más alto del mundo y posiblemente del sistema solar. Bueno, no a él personalmente, que es incognoscible, sino a sus tobillos que están aproximadamente a 1,70 metros de altura, la mía aproximada con alzas, sobre el nivel del mar en Alicante. Lleva calcetines y en su proximidad su olor se aproxima al de la lavanda, lo que no deja de ser una novedad, dada la proximidad de sus pinreles. Su cabeza creo que se encuentra más allá de las nubes, y si está despejado se la puede intuir prácticamente en la estratosfera con los aparatos adecuados. Usa una mascarilla de oxígeno, por cierto, lo cual pudiendo ser una banalidad, puede en su caso ser definitivo para tenerle entre nosotros. Fin.

Elpidio Sánchez Ferragut fue un marino insigne, que zarpó con su buque y una tripulación de trescientos marineros del puerto de Palos de la Frontera. Intentaba descubrir América y se llevó una gran sorpresa cuando a la altura de las Azores fue informado que tiempo atrás un tal Colón ya la había descubierto y que también lo hizo otro señor llamado Américo Vespuccio. Todo ello sin contar que los vikingos tampoco les anduvieron a la zaga, y qué decir de los mongoles cuando atravesaron a pie el estrecho de Bering muchos siglos atrás. Elpidio no pudo superar su decepción y se tiró al mar donde fue engullido ipso facto por una manada de tiburones y otra de ballenas asesinas, dejando a su barco con toda la tripulación al pairo. Tenérselo o no en cuenta es algo subjetivo.

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