Cuando menos lo espero resulta que es de noche y paseo por las afueras .No sé como llegué, pero el hecho es que puedo verificar mi primera impresión, cuando a lo lejos veo las luces de la ciudad que debo haber abandonado no hace mucho .Son trayectos que recorro como un sonámbulo algunos días en que su geometría me agobia, y huyo a los descampados. Busco cielos estrellados y horizontes sin impedimentos ,y lo de menos es considerar si son las dos manos ó solo una las que he deslizado en los bolsillos, ó si por una vez las dejo fuera .Todo transcurre con tal automatismo, que únicamente tengo que dejarme llevar por una maquinaria que nada tiene que ver conmigo .Levanto la cabeza y siento la inutilidad de la luz, cuando todo ahora se hace diáfano a pesar de la oscuridad sobre los tejados. Los veo y me entusiasma seguir la línea que delimitan, e imaginar a lo lejos las galaxias que se arraciman formando cúmulos, tras la modestia de las pocas estrellas que percibo. Pero no siempre me decido por las alturas, y con frecuencia mi vista se concentra en la humildad de las alcantarillas, que a esas horas ya arrastraron toda la inutilidad del día .Ó en ocasiones, sigo la caída de las bajantes, de los canalones de los edificios donde por fin, sus inquilinos pueden descansar de un ajetreo que, después de todo ,lo único que hará es llevarles al lugar dónde empezaron. Han lavado sus almas y se disponen a recobrar la horizontal como un ensayo para el día de mañana ,cuando el adiós sea ya definitivo .Si me agobian estos pensamientos, decido emprender circuitos asimétricos en torno a las farolas, ó me permito pequeñas aceleraciones ,que sin duda sorprenderán a los insomnes que decidan asomarse a los balcones .Ó, con paso cansino, arrastro los pies sobre el bordillo de la acera, intentando equilibrios que bien podrían hacerme trastabillar y caer para sorpresa de los búhos ,que a esa hora abren los ojos desmesuradamente .En un momento dado, sin embargo, me invade un vago sentimiento de inutilidad, y me cuestiono el por qué de las cosas pequeñas y el por qué de las grandes preguntas .El por qué de esa mancha de aceite, ó esa grieta mínima que me sorprende en la noche como una puñalada .El por qué de los cielos estrellados y las distancias insondables, cuando con hambre , un simple pedazo de pan es suficiente. Ando caminos que me llevan de vuelta al origen donde mis pies ,que no yo ,decidieron emprender la fuga hacia ninguna parte .Esos pobres mocasines que pudieron en su día recorrer las desoladas calles de Punta Arenas, ó los glaciares que se despidieron del Polo con crujidos que helaban la sangre en las venas . Más tarde he de regresar donde los automóviles permanecen varados, hasta que con las primeras luces caminen de nuevo hacia el enajenamiento que da de comer a sus chóferes. Pero antes ,algunas noches, mis pasos ó el coche ,que ni siquiera eso tengo claro, me acercan a los barrios industriales, donde todo está a punto para el desembarco de los proletarios . Allí quiero probar la eficacia del sistema capitalista y la diligencia de los vigilantes y los perros guardianes ,escuchar estremecido sus silbatos y los ladridos ,y pasear sin embargo tranquilamente, como quien nada tiene que temer, pues llegado el caso él mismo perseguiría con saña a los ladrones. Malhechores que sin embargo anidan en mi interior, a la espera de un descuido, capaces de provocar un incendio que haga reflexionar al mundo sobre la provisionalidad de las construcciones de bajo coste, y de la existencia, puestos a decirlo todo. Quién sabe si cuando lleguen las Asistencias ,los guarda jurados se declararán culpables ,entusiasmados por el crepitar de las llamas, y enceguecidos por una luz que no esperaban cuando la aurora ya anulaba los contrastes .Llegará para mí entonces el momento de regresar y dejar detrás las huellas de una noche , resuelta al fin en brasas. Al alejarme, pensaré, feliz, que la belleza del espectáculo , posiblemente haga reflexionar a los bomberos sobre la indispensabilidad de los pirómanos.
lunes, 1 de noviembre de 2021
jueves, 14 de octubre de 2021
BANDERAS
Recuerdo todavía
tus palabras,
y tu incapacidad
para los silogismos
y las matemáticas.
Tu amor, sin embargo,
A las banderas.
Vano Aristóteles
hacedor de poesía
y jeroglíficos.
Hombre inútil
con la inutilidad
de los aspavientos
y las epopeyas
terminadas en drama.
Abrazaste sin embargo
el duro metal
de las bayonetas.
Fuiste un héroe
Y hoy te saludan
Los ignorantes y
los lobotomizados.
Y los imberbes
Y los ancianos.
Y los que creen que aparentar
Es más importante
Que ser uno mismo.
Fuiste un héroe
qué duda cabe
Y en el camposanto
los que abatiste
aún recuerdan
tu andar altivo y
tu mirada
fiera.
Lo que no saben
o quizás callan,
gran maricón,
es que en privado
ponías el culo
como bandera.
ENREDADERAS
Tú nunca lo sabrás.
Pasó ya el tiempo
de los abrazos y
de las despedidas.
Nacerá la tierra una vez más
como todos los días
y las criaturas como tú
para mi dolor
de nuevo morirán.
Roto, sin embargo
el corazón que te amó
perdurará y
su desesperación crecerá
como crecen las rosas
y las enredaderas trepan.
Amar desesperada
inútilmente.
Amar sin redención
Condenado estoy a amar sin objetivo
desde que tú no estás.
Vagar quién sabe adonde,
perderme irremediablemente.
castigado sin piedra
como un Sísifo maldito.
Solo su corazón y el tuyo
arrojados al abismo
una vez más.
Desprenderme de ti
poder un día olvidarte
después de haberte amado.
Saber definitivamente
que amar es un castigo
y siempre lo será
porque tú ya no estás
porque tú ya no estás.
Saber sin embargo
Que solo he vivido
al conocerte.
Morir ya no importa
sabiendo que me esperas
y yo te sigo amando.
LA NORIA
Noria
que en tus leves barcas
con hilos de plata
vértigos suspendes;
que enciendes suspiros
con el blanco viento
que tus alas tejen,
cuéntame tu vida…
Dime de esas noches
tibias y serenas
que tus velas sueñan;
de esas cadencias
que los aires traen
y que luego llevan.
y cuantas canciones,
y cuantos amores
batieron sus palmas
en tu curva lanza
quisiera saber.
y cuantas estrellas
En el firmamento.
Cuenta, cuenta…
y no desanimes,
y aprieta los dientes
de tus engranajes
contra las encías
de las barquichuelas
que giran y giran…
Y sigue girando
deshaz con tu espuela
de vivos colores
cien mil fantasías,
y crea un millón
Y sigue girando
Carlos Diez del Corral y García
1965
miércoles, 25 de agosto de 2021
EL PERMISO DEL CORONEL TRES
Como se puede fácilmente comprender el coronel, que desde ese momento fue llamado la coronela, no volvió a gozar de ningún permiso más, pues las metamorfosis habidas en su organismo ya eran suficientes y no admitían nuevos cambios, a no ser el de especie, algo imposible hasta esa fecha. Sí se notó sin embargo una transformación significativa en la conducta de sus superiores, los generales de división, de brigada y tenientes generales, que a partir de entonces pasaron diariamente por riguroso turno de antigüedad a ver a su subordinado por razones que no es necesario especificar, pues el lector o lectora de estas líneas las puede fácilmente imaginar. Quizá sí merecería la pena dar cuenta de los rituales que tenían lugar en el despacho del la coronela, que solían prolongarse entre la media hora y los tres cuartos. Pero no lo haré para no hacer demasiado prolijo el detalle de los acontecimientos, baste decir que todos los visitantes salían todos del mismo abrochándosela bragueta con una mano y con la otra limpiándose la boca con un pañuelo: blanco y en botella (además).
Meses después, por razones solo conocidas por el Ministro de Defensa, el Consejo Superior del Ejército y con casi total seguridad los movimientos feministas y LGTBIQ, se ascendió a la coronela directamente al grado de Tenienta Generala, con mando en el primer cuerpo del Ejército de Tierra. Cabe aquí hacer hincapié en que por esta época fueron abundante los cambios a travestidos y a señoras con todas las de la ley, de buena parte de la oficialidad de las Fuerzas Armadas, que reunidas en un congreso autorizado por el gobierno de la nación con dos objetivos a medio plazo. En primer lugar el asalto al Peñón de Gibraltar y en segundo el desembarco en Annual de dicho cuerpo de ejército apoyado por la totalidad de la Infantería de Marina, única manera de vengar el oprobio sufrido por nuestra nación cuando en 1921 fue humillantemente derrotado por las cábilas de Ab-del Krim. Se sabe que británicos y moros no podrán aguantar el empuje de tantos miles de chochos. Dicho sea esto con todos los respetos
EL PERMISO DEL CORONEL DOS
Cuando pasado apenas un año de los acontecimientos relatados en el texto anterior, el coronel volvió a solicitar un permiso particular, esta vez de dos meses, su regimiento, esta vez sí, no dudo en atribuirlo a asunto particulares de índole grave, puesto su edad era lógico que empezara a tener dificultades de todo tipo, y si no él, su familia teniendo en cuenta que era huérfano de padre desde mucho tiempo atrás y su madre padecía de unas dolencias extrañas que los médicos no llegaban a precisar. Era lógico pues que siendo además hijo único se ocupara de ella en su domicilio y quien sabe si a dar con la malhadada afección de su progenitora.
Al parecer los jefes de brigada y división recibían noticia puntual de los avatares de la buena señora, que como mínimo padecía una afección cutánea grave y le daba por rascarse continuamente. Incluso llegó a hacerlo con una teja en imitación del santo Job, que la utilizó con frecuencia (debe tenerse en cuenta que era extraordinariamente beata y tenía el convencimiento que la santa paciencia y la imitación de los santos, aparte de la de Cristo del Kempis, la llevaría directa al paraíso). Pasados los dos meses reglamentarios de permiso, prácticamente tres pues se les había sumado el del verano, el coronel regresó con un aspecto inmejorable, haciendo evidente que había alternado los cuidados maternos con las visitas frecuentes a la playa (téngase en cuenta que nuestro jefe habitaba en Las Palmas de Gran Canaria, al lado de la playa de las Canteras.).
Sin embargo los generales cuando recibieron al coronel se llevaron una sorpresa mayúscula pues había sucedido que éste no solo había llevado a cabo lo que sus correos les habían señalado, sino que para terminar la operación comenzada un año atrás se había operado ahora de los bajos y lucía una vagina que sin duda para si quisieran sus señoras. Ni que decir tiene que exigiéndole que hiciera presente ante sus jefes la transformación llevada a cabo, estos pudieron comprobar que efectivamente el pajarito del coronel (como él solía llamar a su pene) había desaparecido y en su lugar destacaba una abultada vulva con labios exteriores e interiores, que para nada se parecía a una hucha, y ante la cual los mandos superiores no tuvieron más remedio que rendirle un homenaje in situ.
viernes, 13 de agosto de 2021
EL PERMISO DEL CORONEL
El coronel solicitó un permiso de un
mes por asuntos particulares, que el
general le concedió al parecer sin dudarlo, pues se trataba de un caso
inexcusable por asuntos familiares graves e incluso muy graves, como pronto se
hizo vox populi en la Unidad.
Al cabo de dicho mes el coronel regresó
y se hizo cargo de nuevo de su regimiento. Tenía buen aspecto y sus maneras
eran las habituales, por lo que el asunto por el que se le concedió el permiso
no parecía haberle afectado en absoluto. Sin embargo, poco después de su
incorporación, el 2º jefe y jefe de la Plana Mayor hizo notar a sus
subordinados que en su opinión sí se había operado en el jefe un cambio
significativo, pues, o andaba mal de la vista, o su tórax había aumentado
significativamente. Y así era, ya que cuando en su despacho en presencia del
personal afecto, se desembarazó de la guerrera del uniforme, quedaron al
descubierto dos tetas imponentes, solo posibles en las mujeres superdotadas o
en jóvenes varones vigoréxicos.
Al hacerse evidente lo
mencionado con anterioridad, el coronel convocó de inmediato una reunión de
todos los jefes, oficiales y suboficiales y tropa de su Unidad en el comedor de
ésta, único lugar con la capacidad suficiente. Allí, aupado en una tarima, se
quitó en primer lugar la guerrera, la camisa y a continuación un sujetador
primoroso con encajes, y mostró con orgullo unos pechos que no tenían nada que
envidiar a los de cualquiera de las actrices superdotadas de los años sesenta,
digamos, por ejemplo, los de Jane Mansfield. De inmediato tomó la palabra y
alzando la voz exclamó “pues aquí tienen ustedes a su coronel, con dos tetas
como dos carretas y sus cojones
habituales” “¿No existen hoy travestidos
que se operan incluso del pajarito? Pues yo de eso nada…. A ver comandante Padilla,
suba esa mesita hasta aquí…así, muy bien….Y sacando todo el artilugio fuera y reposándolo encima,
exclamó ¡pues no me digan si esto no es una polla y par de guevos como es
debido! ¿De acuerdo?…pues todo el mundo a formar en el patio de armas! ¡Así que
enterados, y ojo con el mínimo roce que nadie se atreva a hacerle a su coronel,
que a ese se le cae el pelo! ¡Pero, por cierto, pajas a mi costa todas las que ustedes quieran!