jueves, 23 de mayo de 2019

EN EL GIMNASIO


En el gimnasio
los cuerpos se disuelven
y añoran lo que fueron.
Almas ahora agitadas
en un frenesí  anquilosante.

Turbios vaivenes, inútiles
hallazgos.  Sudor espeso
que sube y se dispersa
vanas virtudes de la carne.

Nunca llegarás a nada
por mucho que lo intentes
en ese subterráneo mortuorio
en el que sin saberlo
quieres resucitar como
quién fue capaz en Galilea
de andar sobre las aguas.

No  cejarás, lo sé,
deseoso  de otro yo
que  no es el tuyo
pero  anhelas.
Deshazte si es que puedes
de ese fetiche y vuela lejos
Donde los linimentos no existen.

BANDERAS


Recuerdo todavía
tus palabras,
 tu incapacidad
para los silogismos
y  las matemáticas.
Vano Aristóteles
hacedor de poesía
y jeroglíficos.
Hombre inútil
con la inutilidad
de los aspavientos
las epopeyas.

Abrazaste sin embargo
el duro metal
de las bayonetas.
Fuiste un héroe
 Y hoy te saludan
los  lobotomizados.
Y los ancianos.
Y los imberbes.

Fuiste un héroe
qué duda cabe


Y en el camposanto
los que abatiste
aún recuerdan
tu andar altivo y
tu mirada
fiera.
Lo que no saben
o quizás callan,
gran maricón,
es que en privado
ponías el culo
como bandera.

RECUERDOS


Digo  quizás lo que
quieres oír.
Pero de esta manera
no digo la verdad.
Regocijo que alcanza
tu facilidad para el halago
en vano.

Lo cierto, sin embargo,
no precisa de ambages,
quién sabe si oro.
Piedra o madera
Sin dobleces.

Algún día las revueltas
del camino o las esquinas
donde gira el viento y se atropella
confesará por fin la verdad.
Cual, ya es otra cosa

Historias que uno atesora
y calla
como el cemento o el yeso
de la tumba quizás el mausoleo.
Fuimos los dos, recuerdas.
Quién sabe si recuerdas.